martes, 7 de junio de 2011

Una Noche Para que la Tierra me Cuente una de sus Dolencias

Hasta donde recuerdo estaba en la capital de buenos aires caminando solo por la calle Corrientes, no había nadie en la calle conmigo ni nadie más caminando por allí.
Doble en Esmeralda para tomar el subte, estaba cerrado puesto que eran las 11.36 de la noche.
No pasaba ni un solo coche, ni una persona. La peatonal Lavalle estaba vacia, y era un sábado. Qué cosa más rara, supuse que me olvide mi celular en mi casa cuando me fui, tenía monedas para volver y conocía el trayecto pero tampoco los colectivos pasaban. Fui al obelisco a descansar un rato y saque unos caramelos de menta.
Estaba comiendo mis caramelos mientras descansaba y en eso se me acerca una señora anciana, la llame dos veces pero no me prestó atención y siguió caminando. Vi que la pobre señora vivía en la calle, puesto que ella estaba vistiendo un chal andrajoso y estaba mal vestida.
Decidí ignorarla e ir a la calle Nueve de Julio para ver si pasaba algún colectivo, ahí hasta adonde había visto había una contienda de una tribu indígena de Formosa contra el gobierno que les había estafado unas tierras de su pertenencia, no había nadie, absolutamente nadie.
Fui a la parada del colectivo del cincuenta y seis para volverme a mi casa, había en los postes de luz unos anuncios, me puse a leerlos para no aburrirme.
-Y bue… ¿Qué más puedo hacer?
En tanto leía casi aburrido un anuncio de cursos de inglès baratos viene una persona armada corriendo hacia mí, me sentí asustado y salí corriendo. Me corrió cinco cuadras y media hasta que gire por una calle angosta y me perdí.
Seguí caminando hasta encontrar la calle Talcahuano y me acorde de que por ahí compre mi segunda guitarra entonces recordé que con mi papá recorrí esa zona hasta congreso cuando tenía trece años. Seguí caminando hasta congreso y vi por fin un colectivo de la línea del cincuenta y seis y lo corrí haciendo señas y gritando que pare, el colectivo paró y lo pude tomar, al volver a mi casa, prendí el televisor y vi que en el noticiero de la madrugada pasaban estadísticas de que había sobrepoblación en Capital Federal, qué se empeoraban los enfrentamientos de la tribu indígena de Formosa y que había demoras en la calle corrientes y en la calle Nueve de Julio por la excesiva cantidad de coches.

Mensaje al Autor que no entienda el significado de este relato: No veía a nadie ahí porque lo que veía era el deseo de la tierra, que no existiera nadie; la andrajosa señora que paso enfrente mío fue el propio espíritu de la tierra, así de destruido, y el que me corrió hasta Talcahuano fue mi propio destino para que no quedara yo también en el olvido…
Eric N. Palmieri (Espiritu-Del-Viento)

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