jueves, 28 de junio de 2012

Canto Cínico a la Realidad


Olvidarse de vivir y vivir olvidado,
son dos, entre tantas cosas, que veo que están pasando,
se redujo a un mísero recuerdo, las leyendas de espadas y arcos,
ya dudo, de si el día de mañana, quedase algo.

No me arrepiento yo, supuestamente el ser humano está evolucionando,
para mejor dicen, mientras yo veo lo contrario,
la evolución ya pasó, inicia la marcha atrás:
Todo lo que con esfuerzo se construyó, a cenizas se reducirá.

Loco soy, por no vivir en esta realidad
ya vi como es, ni me interesa de verdad.
Gente jugando a seguir a una deidad
y esos mismos a mi me llaman loco, ¡Já!

Cuerpos de plástico y senderos de cemento,
sus sueños de futuro, allá ellos, yo no me los creo
se destrozan entre si, y lo llaman justicia,
endureciendo sus caras, guiados por sus bolsillos y su avaricia.

Si lloras lágrimas de petróleo, allí estará el Tío Sam,
para ofrecerte su pañuelo con toda amabilidad.
No te confíes, pues con esas lágrimas te ahogará,
haciéndote llorar hasta que seco quedarás, ese será tu final.

Libros sepultados, bajo cajas de televisores de último modelo,
se olvidan poco a poco, mientras todo es más nuevo,
grandes historias, reducidas a solo un sueño
esta es la realidad, lo “mucho” que tenemos.

La misma idiotez que sume a las personas
hará que caigan por su propio peso
sin más os digo, esa es mi opinión personal,
creo, y en mi opinión, basta solo con decir eso.
Eric N. Palmieri (Espíritu del Viento)

domingo, 17 de junio de 2012

Elegía a la Esperanza


Como inicio de esta poesía
os diré que merece llamarse elegía,
mi triste canto, que canto antes de cometer herejía,
por una promesa, si es necesario moriré por mi utopía.

Renuncié a un tanto, mientras el otro me abandonaba,
perdí lo que tenía, aunque nada yo merecía,
trato de gritar, pero mi ahogo me consume,
asumiré mis penas, por la culpa que tuve.

Llegue a tenerme solo a mí mismo,
pero mi propio ser me dejó en soledad
he quedado y quedo en estar solo, aunque en mí no confío,
¡Más debí confiar en los demás!

Tacho mi libreta y grito, pero mi ahogo me mata,
lucho contra él, pero no puedo,
me caigo al suelo, agonizante, pero medito en silencio.

“Venga, arriba, esta guerra no está perdida,
tu soledad y dolor, si luchas por mejor, serán efímeras,
¡Venga, arriba, que la moral no escasea cuanto tu armadura brilla!”

Y es entonces como desde dentro ahora me levanto,
para abismarme al dolor, no me importa cuanto,
para remediar mis obras, para seguir luchando,
para cumplir mi utopía, ahora bien lo estoy logrando.
Eric N. Palmieri (Espíritu del Viento)

martes, 12 de junio de 2012

Al inalcanzable horizonte


Buscado lugar al que no apunta la brújula.
ni navío ni hombre le han visto,
ni jamás le podrán ver, a tan inigualable paraíso.

Confusa metáfora compuesta por el ojo del hombre
descrita por una recta línea entre el cielo y el mar,
guarda tan grandes secretos que ningún ser vivo podría imaginar.

Ni en los sueños aparece,
claro u obscuro, al buscarle desaparece,
si quiera al acercarse, si posee imagen solo se desaparece.

“¡Buscadle, buscadle!” se gritan entre si los vientos,
los cuales a si mismos se abandonan para encontrar su tesoro.
Más preciado conocimiento, a su lado basura es la plata y el oro.

Isla perdida, bajo un velo de sombras,
ni de arena ni de agua, desconocida, de la naturaleza quizá no fue obra
ni el más ávido viajero se ha acercado.

Creo que sería lo correcto, averiguarlo, adentrarme en el abismo
aun así, en el camino sé que deberé perderme a mi mismo,
ya nada tengo, y por eso mismo, me arrojaré con altruismo.
Eric N. Palmieri (Espíritu del Viento)

viernes, 1 de junio de 2012

Varado en la Irrealidad

Estoy en un lugar en el que no me encuentro
procurando ser lo que yo siento
alejado del mundo y quizá de la realidad me emprendo
¿Dónde fui a parar? Por ahora no lo entiendo.

Sombras de voces que adornan las invisibles calles,
en las parado estoy, sin estar en ellas,
lluvias copiosas y aves cantando.
Desde las Rarezas este poema estoy recitando.

Es un torbellino de ideas, que alumbran la mentira
si este lugar fuera verdad, simplemente no existiría
Cadenas invisibles que desatan sus viles aceros,
al mar seco que alguna vez se evaporó para regar un viñedo.

Lastimarse con la irrealidad es como ver fantasmas,
solo la mente nos causa dolor y miedo,
en una terrible acrofobia a nuestro propio interior,
miedo a saltar y ver alrededor.

Vine a parar aquí a descansar y relajarme de la existencia,
a dar unas vacaciones para dejar a mi mente en libertad.
A sentarme en esta montaña a pensar,
y a ignorar que mañana deberé volver a la realidad.

Este poema es solo un fragmento
de las reflexiones de un hombre que ahora es libre,
que un pequeño legado deja en recuerdo
para que mañana no olvide que puede volver aquí.
Eric N. Palmieri (Espíritu del Viento)